Monday, April 12, 2010

RESPUESTA AL ADMINISTRADOR DE LA REVISTA “ARREBATUS”

Perdona por haberme demorado en responderte, pero solo esta madrugada fue que pude dedicarme a escribir un poco.

A ver, empiezo aclarando algunas cosas -y trataré de seguir con mis respuestas, el orden de tu mensaje-.

Por supuesto que viví todos esos entretenidos episodios que me cuentas, ya que resido en plena Habana, Cuba (aún).
También recuerdo que me entró la paranoia y tuve que desactivar un estudio de grabación “ilegal”. Tengo que encerrar esa palabra folklórica entre comillas porque en aquellos tiempos, al menos cuando tuve la iniciativa de crearlo, no existía ley alguna del fisco relacionada con la materia; en serio... busqué hasta en la constitución y no había nada parecido allí... no se si eso habrá cambiado, ya ni me importa. Aunque realmente los motivos para la desarticulación del ¿negocio? llegaron por otros rumbos: el de mis clientes. Como trabajaba muchas veces con profesionales y personalidades de nuestra cultura que elegían como alternativa más viable a este humilde servidor para su producción musical, aconteció que un día se aparecieron diciendo que el Ministerio de Cultura había bajado una resolución que prohibía la venta de discos sin sello autorizado. De manera que más bien fueron mis clientes los que se asustaron y solo me quedé con aquellos menores: raperos, karaokeros, cantanteros (cuando aquello no existía el reggaeton... uff... bueno, pensándolo bien, creo que siempre ha existido)… Hasta que me harté.

Pero entrando en el tema, o más bien en uno de los temas, porque me parece que tu y yo vamos a tener algo de que hablar por un tiempo hasta que nos aburramos de decirnos lo mismo, el ensayo que te envié fue pensado para uno de esos coloquios que se hicieron sobre los Beatles en la Habana y ciertamente, sí se presentó, fue leído por su propio autor en una audiencia repleta de... detractores. Recuerdo a uno de ellos, el más emblemático, un personaje de estos tiempos llenos de piercings y punzantes amuletos, atacando a todos los tembas que humildemente compartían sus frustraciones brindando su visión sobre el fenómeno inglés. Y esta ponencia fue pensada para tipos como esos, de manera que ese apasionado final fue una metralla ideológica tele-dirigida al menos para hacer blanco en uno de esos grandes y pesados piercings. Aunque no me ruborizo si te digo que fue tan efectivamente local ese gran final que todavía me lo creo...

¿Cómo recibió la censura dicha metralla? Creo que por allí no se portó esta vez. Y si había alguno, se habrá quedado dormido, porque me imagino que no entendería muchos de los temas que se estaban tratando. Pero mejor hubiera soportado el peso de una obesa censura que la molesta oficialidad, que estuvo aplastándome la paciencia por casi dos meses entre intentos de visitas y llamadas telefónicas: Programadores y directores de la radio y la TV (uno realmente loco), que a toda costa quería concertar una cita para ampliar sus conocimientos “contra-culturales”. ¡Por Dios! Hoy le hubiera dicho: Pregúntale a Mr. Google...

En cuanto a lo que propones con mi escrito te digo esto: Haz con él lo que quieras. La adaptación que sugieres me parece sumamente acertada y coherente con el sitio. Hay detalles técnicos que sobran para ese propósito, ya que fue concebido y apoyado en una audición. Todos esos tecnicismos musicales se complementaron con sonidos extractados y aislados por computación de los tracks originales, para que el boqui-abierto auditorio (jeje) pudiera apreciar los efectos y mañas utilizadas por esos cuatro endiablados laboratoristas de Liverpool. Así que son fácilmente extraíbles porque sobran ahora.
El hecho de haberme leído todos tus artículos me da confianza y me hace creer que sabrás segmentarlo. No te lo envié para que lo publicaras, realmente quise mostrártelo porque me pareció que lo ibas a disfrutar. De hecho, ya fue publicado en un periódico de Miami… Y como presiento que tienes muchas más energías que yo, mételo tú en órbita y sin ambages, que estoy bien curado de esos rezagos burgueses que son el derecho de autor y la propiedad intelectual que tanto apasionan a nuestros aguerridos intelectuales de la oficialidad. Bueno, el día que los paguen como Dios manda, a lo mejor cambio de opinión; las tarifas son las mismas que cuando el machadato...
Pero tampoco me gustan los re-makes y lo escrito jamás lo vuelvo a tocar. Cuento para ello con que tengas ganas y TIEMPO. Yo no se a ti, pero a mi el tiempo se me va entre las manos; a veces me molesta tener que comer y dormir, me parece que la naturaleza nos dotó de la más perfecta de las maquinarias perceptivas, para poder observar, admirar y hasta tratar de revelar algunos de sus secretos en dos o tres segundos cósmicos: el tiempo de vida humano.

Ahora, has activado mis misiles (salvas), con algunas cosas que has escrito:


El Gran Pink Floyd. ¿Qué tiene que ver Pink Floyd con los Beatles? A ver...
 a ver... déjame pensar... buscar en la historia... ¿habrá tenido que ver algo 
el que Norman Smith haya sido co-productor e ingeniero de sonido de los 
cuatro “arrebataos” de Liverpool en todos sus álbumes hasta Rubber Soul? Pudiera 
ser, pero... Shine of the crazy diamonds... 


Las coincidencias de Floyd con los Beatles son muy directas. Me imagino que
 conozcas bien el papel que jugó Smith en la formación de los principios 
conceptuales en la música de Pink Floyd. Te cito una anécdota: Durante la sesión 
de grabación de Getting Better (Sgt. Peppers), Norman pidió permiso a los 
Beatles para llevar su banda a presenciar la grabación. El universo de trabajo 
beatle era muy cerrado y solo lo admitieron porque era un hombre que había 
trabajado muchos años con ellos. No sé si conoces la historia. Los Floyd 
salieron de allí y jamás volvieron a ser los mismos. 
Smith trabajó alternativamente en Piper At The Gates Of Dawn y Sergeant Peppers 
Lonely Hearts Club Band. Para hacer honor a la verdad, la primera producción 
le impidió continuar trabajando en la segunda. Más bien se aparecía por ahí
 en calidad de invitado con su nueva banda-esponja para absorber unos cuantos 
metros cúbicos de atmósfera psicodélica.
 Todo el lado A del LP no es más que un rústico y amateur esfuerzo para 
imitar aquel track de Tomorrow Never Knows. Solo “Lucifer Sam” rompe la 
monotonía. Ya el lado B nos depara otra cosa: “The Gnome” y “Bike.” (!)
 Pero siguen las “coincidencias”. No me vayas a decir que desconoces que
 Allan Parson fue el ingeniero-músico productor de The Dark Side of the Moon. 
¿Y que tuvo que ver Parson con los Beatles? Estoy seguro que lo sabes. 
De momento pienso que todo lo que me has escrito no es más que pura jodedera.
Pero quizás no, y por eso es que quisiera ir a los detalles en algunas cosas.

 Syd Barrett... Escogiste al menos apropiado... Al gran fan 
beatle de los Floyd. Su adhesión por lo psicodélico lo bebió directamente de 
la fuente beatle. Precisamente fue esta influencia la que hizo cambiar para
 siempre la dirección de la banda, que en un principio era la de un primitivo 
blues-rock. 
Aquel single de 1967 “Arnold Layne” fue el que le abrió los caminos a 
Barrett y sus músicos para entrar en el mundo beatle.
 El segundo single de la banda “See Emily Play” les propició la entrada
 definitiva a los estudios Abbey Road, para grabar lo que sería el primer 
álbum del grupo: “The Piper At The Gates Of Down”.
 Y por supuesto que los Floyd tienen su propia identidad, su cegadora luz 
propia, pero dejar de reconocer su influencia beatle sería omitir un 
detalle importante de la historia. En otro momento pudiéramos dedicarnos a 
hablar sobre esta milagrosa banda. Pero el tiempo se me va... Es una lástima
 que Syd haya sido sustituído por Gilmour (la prostitución de Pink Floyd a mi 
entender -hay que comer-) por las muy tristes razones que conoces, porque 
esto alejó al grupo para siempre de la psicodelia -y no estoy demeritando ni
 mucho menos el trabajo de Gilmour- pero otro gallo hubiera cantado...

Hay un disco que me gustaría recomendarte: “The Madcap Laugh” el primer 
disco de Syd en solitario. 

¿Emerson? Pudiera ser... tal vez no, but... Ooooh, what a lucky man he was... ¿me 
recuerda algo? Jajaja.
 Pictures & Exhibition es un maravillo trabajo... no exento de influencias.
 Dime quien se libra de ellas. Pero ve un año atrás, a 1970 al “Emerson, Lake 
And Palmer”, su primer álbum. Y sigue hasta el tercer track, Knife Edge, y escúchalo 
un par de veces. Hay un inequívoco mestizaje entre Beatles y Jethro
 Tull, muy interesante. La influencia de los Beatles (I Want You – White Album) la
 apreciarás también aquí en la voz de Lake. Las raíces e influencias a veces 
son muy variadas y confusas, pero en la música de ELP puedes 
encontrar claras remisiones: The Beatles, The Moody Blues, Yes, los primeros 
Deep Purples, Mussorgsky, Aaron Copland, en fin... 

La cultura céltica. Cuando tengas una oportunidad escucha Standing Stone de 
Paul; escucharás toda una recreación musical del poema épico celta y... te puedo asegurar
 que no es un snobismo transcultural, la madre de Paul era irlandesa…
By the way… te recomiendo a Paddy Moloney y The Chieftains. Hay que tratar de 
beber de las fuentes directamente. Si tienes una oportunidad oye 
el album Tears of Stone. La música celta llegó a ser una moda hace solo unos años, como la disco lo fue antes. Hace 30 años, sólo Paddy Moloney hacía música celta. 
También pudieras escuchar Be What You See del Tug of War de Paul, por 
ponerte un rápido ejemplo.
 Pero no solo lo céltico forma parte de la cultura beatle, hay muchos influjos más lejanos e interesantes. Comenzaré con uno prácticamente desconocido: “Girl”. Oyela una vez más. ¿Qué hay aquí? ¿Qué tiene de raro? ¡Un vals alemán! ¿Quieres oír la clave cubana? “You Can’t Do That.” (claro que sí puedes, jaja) ¿La primera disco? Ob-la-di Ob-la-da. ¿El primer heavy metal? Helter Skelter. ¿Te gusta el blues ortodoxo? Entonces tienes que haber temblado con aquel Yer Blues, no tan ortodoxo. ¿Ritmos caribeños? Demasiados ejemplos.
¿Música hindú? Tú sabes. ¿Ritmos escoceses, franceses, africanos,
 sudamericanos, chinos, japoneses...? oye, en serio, no dejaron nada... Lo 
fundieron todo, lo experimentaron todo, muchas cosas no las desarrollaron,
 pero ahí quedó la semilla.

 Sobre Jethro Tull, solo concentré mi atención en Aqualung, a mi 
entender, uno de los discos fundamentales. Por cierto, si de Jethro Tull e 
influencia se trata ¿has oído “Son” del álbum Benefit? Ahí tienes a los Beatles de nuevo, en el back-ground.

 De Zeppelin y Purple ni hablar; bueno... eso sí lo reconoces. A veces la
 influencia se reducía a un cut and paste analógico. Si oyes aquella bomba 
atómica del 72 que fue Highway Star y después retrocedes al White Album y oyes Birthday, te darás cuenta de lo que te digo. Los bloques de bajo y guitarra son gemelos. Lo que uno es macho y otro es hembra. Pero la hembra era una clase de puta que pa qué...


Yo te estoy diciendo estas cosas basado en los Beatles del 66 al 69. Aunque 
en la época de “templarse a una rubita gritona” si buscas, encontrarás cosas 
verdaderamente sorprendentes. Te está hablando un tipo que posee en su
 colección los cientos y cientos de tracks desechados en los estudios. Te
 sorprenderías de ver lo que los locos esos botaban. Por suerte quedaron en la
 papelera y décadas más tarde la gente pudo saber que esos deshechos que ni 
siquiera fueron recuperados por sus autores, eran la “mala semilla” que 
germinó más tarde y se hizo baobab. No se si sirve la metáfora.

 Pero no hay que recurrir a esas fuentes para darse cuenta de lo que te estoy
 diciendo. Basta con oír las grabaciones oficiales. Los Beatles fueron los 
líderes indiscutibles del movimiento cultural de los 60’s y esto puede parecer un slogan reiteradamente digerido por décadas. Pero aquello que escribí en el ensayo afirmando que cada canción suya podía ser un modelo para lo que devendría, no es exagerado, es más fácil de comprobar de lo que imaginas. Solo oyéndolas…

Debo decirte que los Beatles no preconcibieron casi nada de lo que hacían.
 Todos sus grandes aportes y descubrimientos surgieron muchas veces por casualidad. Por
 citarte un ejemplo, el interés de ellos por la música hindú surgió durante 
el rodaje de la película Help. En una escena donde aparecían muchos 
instrumentos musicales raros, George, para matarse el aburrimiento entre 
las paradas del rodaje, decidió distraerse tocando uno de aquellos 
instrumentos. Resultó ser una cítara... Sabrás lo que vino después.

Tú planteas que aún sin los Beatles, “había una semilla germinando por ahí
 que inevitablemente iba a crecer”. No lo dudo, pero te puedo asegurar que el
 sonido que oímos desde que tenemos uso de razón, iba a ser otro, porque ese
 mundo sonoro al que estamos acostumbrados como si siempre hubiera existido, se lo
 debemos a ellos. Por citar un consabido ejemplo, el 
origen del fuzz, el distortion, overdrive, y todos esos sobremodulados 
sonidos de guitarra que muy pronto se conceptualizaron, nacieron de la necesidad de encubrir la imprecisión de un baterista, Pete Best. Se veían obligados a subir el volumen de los amplificadores al máximo para disimular la falla. Es un ejemplo entre miles.
 Te estoy hablando de los finales de los 50’s, algunos años antes de Hendrix. 
Definitivamente, no puedo estar de acuerdo contigo en algunas cosas. Imagínate al 
mundo beatle como al imperio Microsoft. Cierto, debajo pululan interesantes 
alternativas, Linux, por citar una, pero, ¿realmente es mejor OS? ¿No será que 
al Rey es al que más atacan los enemigos? Al conde ni lo miran. Claro, siempre hay un Macintosh... 

Así, es muy fácil decir: alguien tiene que ser el primero, pero 
eso es un tanto superficial. El primero es el que se impone, casi siempre. También es fácil razonar que en un mundo inexplorado, todo está por descubrir. Falso. El mundo siempre es explorable y además, incognoscible.
 Porque a lo mejor a principios de los 90’s muchos pensaron que ya todo estaba 
dicho en el universo del rock. ¿Y qué novedad podría aportar un viejo 
beatle? ¡Pues un Unplugged! Un hecho cultural de gran escala. Porque cuando la era 
beatle, bueno, eran normales cosas como “All You Need Is Love”, la canción 
que se trasmitió en el World’s First Global TV Program, uniendo siete
 continentes vía satélite. Ahora Paul se aparecía nuevamente inédito,
 desconectado, para abrir el camino hacia un nuevo concepto en la música del 
siglo. Para ser preciso y no manipular la historia, el primer Unplugged nace
 en MTV US en 1989 con la banda de rock británica Squeeze, pero el primer 
Unplugged que se edita y comercializa en disco es el de Paul (1991), dado el inesperado y sorpresivo éxito del programa. Hoy en día este formato es una renta millonaria y su producción ya cuenta con más de 100 MTV Unpluggeds editados alrededor de todo el mundo por diferentes artistas.
 Pero si seguimos profundizando, verás que siempre caemos por gravedad en el inevitable y profundo abismo beatle. 
Robert Small y Jim Burns, dos productores de MTV, un tanto escépticos ante los
 resultados que pudiera deparar el proyecto, fueron los promotores de estos 
conciertos naturales y desenchufados. Estaban muy lejos de imaginar que pocos años
 después, esto se convertiría en lo que es hoy. Pero lo cierto es que para encontrar los
 orígenes de los acústicos que todos hoy conocemos, habría que hurgar en los 
años sesenta, en aquellas sesiones de los Beatles para la BBC... Así que no 
parece haber sido una casualidad que al beatle Paul le hubiera correspondido
 la sempiterna rutinaria tarea de ser el iniciador de algo una vez más. ¡Menudo currículum para quien está siendo olvidado por la juventud, según tu análisis! 
Más abajo abundaré un poco más sobre el tema.


En relación a lo que dices sobre los gallegos de los sesenta, pienso que no
 puede ser más que una broma. ¿Realmente piensas que la influencia beatle es 
fundamentalmente eso? Así piensan unos cuantos... pinareños. Jajaja, en serio, conocí a unos cuantos del Cabo. Buenas gentes como carajo, pero demasiados ocupados 
tratando de sintonizar las ondas de radio que cruzan el éter, abundantes de 
canciones y corridos mexicanos. En noches despejadas hasta aseguraban ver las 
luces aztecas... 

Siempre lo he dicho: aquello que pasó en la madre patria no fue más que una traducción macarrónica del fenómeno. Creo que los gallegos solo escuchaban los yeah-yeah, pero cuando llegó la era de descifrar los noh-noh, me parece que se les trabó algo en la oreja y
 definitivamente no oyeron más. La influencia beatle es más que eso: son precisamente las 25 bandas inglesas más memorables que emergieron justo después de su desintegración oficial como grupo. ¿Hace falta mencionarlas? No hubo coincidencia y circunstancia alguna para que se atrasaran en el tiempo como dices. La causa de este atraso fue la intensa actividad beatle, que no dejaba que nada se moldeara con definición. No lo digo yo. Ahí está la historia.

Creo que eres un poco más joven que yo y eso nos hace ver el mundo de una 
manera diferente ¡magnífico!
 Pero trata de que tu edad no te aleje demasiado de las fuentes.
 Y bueno… no estés tan seguro de que “los beatles solo le pinchan a los 
viejos...” 
Si esa fue la impresión que te dejó mi escrito, habrá sido por la sencilla razón de haberse 
concebido este para resolver una querella local.
 Si nos vamos a guiar por los hechos mundiales, que en definitiva son los que 
importan (¿la mayoría no?) entonces hagamos un esfuercito y tomemos nuevamente de 
ejemplo a Paul, el beatle activo, y verás como las estadísticas arrojarán algunos nada
 modestos resultados:

Paul es el músico que más aparece en los Guinnes, con la canción con más 
versiones en la historia: Yesterday (más de 3000).
 También por ser el compositor y cantante de música popular más exitoso, con ventas 
de 100 millones de singles y 60 discos de oro.
Por haber reunido la audiencia más grande del mundo, cuando 184,000 personas (la mayoría jóvenes y adolescentes), pagaron para verlo cantar en el Estadio Maracaná de Rio de Janeiro en Abril de 1990.
Por ser el vendedor de entradas más rápido de la historia, lo que
 ocurrió en 1993 cuando las 20,000 entradas para sus dos conciertos en
 Sydney, Australia se vendieron en ¡ocho minutos!
 Paul es el primer receptor de los Swedish Polar Music Awards (el “Premio 
Nobel de la música”)...
 Volvamos a Yesterday, confirmada como la canción más popular del mundo con 
más de seis millones de reproducciones por radio en los Estados Unidos. 
En 1988 Paul se convierte en el primer artista occidental en grabar un álbum 
exclusivo en la Unión Soviética, “CHOBA B CCCP” (Back In The USSR).
 En 1995 el año acaba con un renacimiento de la Beatlemanía cuando las
 Anthology TV series son emitidas en 102 territorios y el primero de 
los tres álbumes lleno de grabaciones inéditas de Los Beatles -junto a 
la nueva canción Free As A Bird- gana 24 discos de platino.
 En 1996 La Beatlemanía continúa con la segunda y tercera parte de
 Anthology y su segundo single Real Love vende grandes cantidades, 
haciendo que sea la primera vez en 30 años que una banda consigue 3 
álbumes número 1 en USA dentro del mismo año. 
El 11 de marzo de 1997, McCartney es nombrado Caballero por la Reina 
Isabel II en Reino Unido, por sus servicios con la música. (Sir Lancelot tuvo que matar muchos bárbaros para conseguir esto).
 En el lanzamiento de Flaming Pie, Paul accede a una entrevista global
 con fans de todo el mundo en Internet via VH1. La sesión de 90 minutos
 marca un nuevo record mundial Guiness con 3 millones de preguntas 
hechas a Paul, quien pudo responder 200.
 Entre tanto, en los tres días del lanzamiento de Flaming Pie, acumula 
81 discos de oro, una marca que rompe su propio record mundial.
 Standing Stone alcanza el No. 1 en las listas de música clásica de UK 
y USA.
 Standing Stone hace su debut norteamericano en el Carnegie Hall en
 Nueva York. El concierto es emitido en directo en la Radio Pública Nacional para
 más de 300 estaciones, otro nuevo record mundial para los grandes
 conciertos clásicos de siempre.
 En 2002, fue el cantante que más dinero ganó por giras, ventas de 
discos y derechos de autor.
Y un largo ad infinitum…

 Así que en lo referente al olvido -si lo dices basándote en la realidad de nuestro abandonado patio-, puedo augurar desde ya que es un olvido provincianamente temporal y puramente generacional, quizás una suerte de parafrase de aquel memorable olvido a que fueron echados los grandes barrocos, clásicos y románticos por las generaciones inmediatas que le sucedieron por… pura perreta. Definitivamente, dentro de 200 o 300 años, cuando se vaya a hablar de nuestro recién convulso acabado siglo XX, van a resaltar algunas definiciones: computación, beatles, ¿jethro tull...?

 ¿No me crees? Espérame en la próxima reencarnación. 



Una última cosa, consejo de amigo. La perspectiva beatle es sumamente 
enriquecedora. No imaginas cuánto. Te abre un diapasón redundante en vibraciones
 que de otra manera serían imposibles percibir. El consejo en sí:
Nada en el río, sin sumergirte por mucho tiempo en los afluentes, 
no importa que pases algunas horas abollado en algún estanque artificial. Es la única manera de aprender a nadar en el mar.

Saludos cordiales,

Carlos Cobas.

Revista "Arrebatus", Diciembre de 2004.

Sunday, April 11, 2010

LOS PANAMERICANOS

¿Quién no recuerda este evento? La primera imagen que viene a la memoria de todo cubano no son precisamente las medallas ganadas, sino la forzada reflexión sobre el hecho de haber sido cede nuestro país de la celebración de estos juegos, precisamente en uno de los años más siniestros de la economía cubana. Fue una decisión gubernamental que impactó profundamente en la conciencia popular. Eran los tiempos del puré de cáscara de plátanos, del bistec de frazada de piso, del dulce de col y de los edulcurados tragos de la sopa de gallo matutina (agua con azúcar prieta), entre otros tantos ascetismos forzados a que se vio sometida la familia cubana, en aras de preservar un modelo económico ya fracasado desde los mismos albores de su teorización.

Pero lo que traigo a colación no es una reflexión sobre aquel episodio y mucho menos tratar de discurrir sobre las causas que llevaron al gobierno a responsabilizarse de un macro-evento propio, sino de países ricos, al menos de naciones económicamente estables.

Se trata de un episodio local, del que por los azares de la vida fui testigo presencial.

Al equipo técnico del canal de TV norteamericano ABC , que se haría cargo de las transmisiones vía satélite de los juegos panamericanos hacia el resto del mundo, le habían asignado como su estado mayor de operaciones, unas cuadras comunes de la ciudad, dada su cercanía al principal organismo difusor de la radio y la TV nacional (ICRT). Pues bien, quiso la casualidad que en una de estas cuadras viviera un hermano mío, y es por ello que a continuación vamos a disfrutar de uno de esos tantos episodios surrealistas a los que Ud, lector de otras latitudes y sociedades, quizás no estará acostumbrado a ver en el entorno donde vive, pero que para nosotros, los cubanos, es parte de nuestro folklore revolucionario diario.

Un día, en la mañana, comenzaron a invadir la calle extraños seres que inmediatamente fijaron la atención del vecindario. No era su atuendo, adornado con los más diversos útiles de la tecnología del ramo, ni el apabullante despliegue automotor compuesto de rastras, trailers, remolcadores y demás vehículos, lo que desconcertó a la barriada. Es que estos seres parecían enormemente intranquilos. Con una celeridad, solo comparable tal vez a la secuencia rápida de las framas fotográficas en un film, estos hombres se mantuvieron trabajando por el resto del día y ya al caer la tarde, tenían armada toda una infraestructura gigantesca a lo largo de la calle con lo que quedaban listos, en tan solo unas pocas horas, para brindar la transmisión de los juegos al mundo, dejando atónitos a sus improvisados espectadores. Aquel día, la sentencia de la vecindad fue: ¡Cómo trabajan estos americanos!

En un país que no fuera Cuba, este acontecimiento hubiera pasado sin penas ni glorias para sus habitantes, pero como ya les dije anteriormente, el surrealismo es la forma de vida predominante en la sociedad cubana, y un hecho con estas características no iba a ser asimilado del mismo modo en este rincón del universo. Se trataba de una experiencia única: Durante dos semanas, un reducido número de ciudadanos iba a “convivir” con el enemigo histórico del pueblo cubano: los "americanos".

Es por ello que inmediatamente se tomaron medidas de seguridad de todo tipo, encaminadas a obstaculizar el contacto entre los dos grupos. Hay que apuntar que en esta cuadra, solamente había un edificio de viviendas múltiple, siendo ésta la única instalación domiciliaria del lugar. La primera medida de seguridad fue tratar de separar la acera de la calle con vallas, para que los vecinos pudieran transitar sin hacer contacto físico con los trabajadores de la cadena norteamericana. Pero el proyecto quedó inconcluso, por falta de tiempo, o por lo de siempre, quedándose los huecos cavados en la acera y las vigas de hierro abandonadas, en agudo contraste con la laboriosidad del “enemigo”, dando paso de este modo a la oportunidad para el enfrentamiento de ambas culturas. Entonces, los omnipresentes cuerpos de la Seguridad del Estado suplieron las vallas con su presencia, e invadieron el territorio, traducido esto en un esfuerzo por lograr la cohesión y aclimatamiento de los vecinos para con sus nuevos huéspedes. Ya se los podía ver como miembros adicionales de la familia. Aquí, vigilando las azoteas, allá salvaguardando la frontera virtual que se había establecido en las bocacalles, acullá tomando café o echando una siestecita en el domicilio del presidente del CDR (Comité de Defensa de la Revolución).

Así transcurrieron los primeros días. Estaba terminantemente prohibido atravesar la calle a aquel que no fuera residente permanente en la cuadra. Salvo raras excepciones, las autoridades expedían un pase para aquel, que por motivos puramente de trabajo, tenía que entrar en el territorio. Para ello, habían habilitado un Buró de Retención en una esquina, donde eran minuciosamente examinados todos los documentos personales.

Lo primero que rompió la tranquilidad ciudadana de esta inusitada y temporal comunidad, fue una mujer, que con su hijo en brazos intentó cruzar la "frontera". Inducida tal vez, por las fuerzas militares que adornaban el perímetro e infiriendo que la bandera norteamericana que ondeaba encima de uno de los trailers era un inequívoco símbolo de territorialidad, intentó pasar al otro lado de la calle, en lo que gritaba al mismo tiempo que le otorgaran asilo político. El incidente pasó casi inadvertido y solo unos pocos observadores pudieron ser testigos de él por la rapidez y eficacia con que actuaron los agentes de seguridad encargados de tales menesteres en el lugar.

Otro panorama muy distinto ocurría dentro del seno de la improvisada comunidad. Los vecinos más reacios a aceptar grandes cambios de parecer en un corto período de tiempo, siguieron obedeciendo a sus genes artificiales, aquellos implantados en sus conciencias y alimentados con varias décadas de información dirigida, pero el grueso de la población aquella, sobre todo los más jóvenes, comenzaron a ver de otro modo las cosas, fruto de la interrelación personal con sus anfitriones. Resultó que estos enemigos encarnizados eran unos seres muy agradables y simpáticos que se fundían entre la gente de una forma natural y sumamente espontánea. La primera muestra de amistad fue la invitación a todos los jóvenes a participar en unos torneos de baloncesto que los propios norteamericanos estaban llevando a cabo en una escuela de la esquina, cede también del espacio asignado a los técnicos. La entrada al terreno deportivo de la escuela estuvo prohibida al principio para los cubanos, pero estos demandaron al mando superior que era tiempo de vacaciones estudiantiles y los jóvenes estudiantes habían perdido su habitual área de recreo. Entonces se les permitió el acceso a la escuela también. Allí, los equipos contrarios hacían saludables apuestas y generalmente el precio a pagar eran cervezas, aunque por cierto, cada vez que un cubano perdía una apuesta, no tenía cervezas que ofrecer, pero los nuevos amigos comprendían rápidamente la desventaja de sus rivales entre sonrisas amistosas. Todo esto se hacía bajo la mirada vigilante de la policía política, pero como era una iniciativa de los americanos, a ellos se les había ordenado no interferir.

Otro suceso que removió los cimientos ideológicos de aquel hambreado vecindario fue el siguiente:
El gobierno cubano, en el primer día de trabajo, envió el almuerzo a los trabajadores norteamericanos consistente en cajas de arroz congrí y pollo. Téngase en cuenta que el equipo técnico de ABC trajo consigo todo lo necesario para su estancia en la isla. Habían trailers especialmente equipados con todos los suministros logísticos del grupo y hasta el hielo que consumían lo habían traído con ellos. Antes de seguir, me permito un paréntesis con relación a esto del hielo que dio lugar a otros de los tantos tragi-cómicos sucesos que allí ocurrieron. El último día de estancia, antes de partir, los americanos tiraron el hielo a la calle como una suerte de lastre para aligerar el peso de los contenedores. Los grandes bloques de hielo corrían calle abajo y la gente se abalanzaba hacia ellos, presa del sofocante calor del verano, para llevarse un pedazo a sus casas. La seguridad intervino rápidamente y cercenó el proceso arguyendo que ese hielo podía estar contaminado por el enemigo. Créalo o no lo crea, estas cosas ocurrieron.

Pues bien, para no romper la hilaridad del relato, prosigo diciendo que cuando llegaron los abastecimientos cubanos destinados al almuerzo del personal técnico (¿un poco folklórica la construcción de esta oración verdad?), algunos de ellos entreabrieron la cajita y para el asombro de todos los cubanos allí presentes, ¡las dejaron intactas! La ración se veía muy bien, apetitosa, según los dolientes, pero súbitamente se vieron recompensados, pues los americanos comenzaron a brindarle su almuerzo a los cubanos. Inmediatamente, se corre la voz de que están repartiendo comida y se forma en un abrir y cerrar de ojos una cola de la que no escapó ni el propio Presidente del Comité. Lo que se pueda seguir diciendo ya es costumbrismo puro: La señora de Vigilancia luchaba por repetir la ración con el fin de llevarse algo a su casa para la cena. Una mujer norteamericana viendo esto, por compasión, sacó una cesta llena de golosinas y caramelos para los más pequeños y esta misma señora de vigilancia más tarde, luchaba por quedarse con la cesta ya cuando esta se había vaciado.
Este episodio dio lugar a que al otro día, mucho antes de la hora del mediodía, ya había formada otra larga hilera de personas esperando con ahínco a que volviera a ocurrir tan feliz circunstancia. Pero las autoridades cubanas se cuidaron de propiciar tal evento otra vez, como quiera que, en realidad, no era necesario, puesto que los americanos habían traído sus propios abastecimientos.

Así andaban las cosas, cuando llegó el día de la fiesta conmemorativa de los CDR, día éste de júbilo nacional en que la gente se reúne a nivel de cuadra y todo termina en una especie de caldo colectivo, donde los vecinos echan allí lo que puedan. Es un esfuerzo comunitario que se venía estilando hacía muchos años y en algún que otro momento de la economía cubana, cuando ésta era administrada por los soviéticos, había pasado a ser como algo puramente simbólico, pero en esos momentos de nuestro relato nada tenía de simbólico, debido a la hambruna generalizada que sufría el pueblo cubano y por este sentido, era un día especialmente esperado en aquella ocasión más aún, en esta comunidad, donde por obra del azar habían llegado unos seres a repartir la felicidad. Todo eran expectativas en aquella cuadra cubana por ver qué iban a aportar los huéspedes a la caldera colectiva.

Había que llamar la atención sobre el suceso de una u otra manera, así que, por orientación del mando superior, se le ordenó a este peculiar CDR dar una fiesta lo más ruidosa y jubilosa posible, con el fin de dar al "enemigo" la imagen más plena de felicidad que correspondía a un pueblo abnegado y feliz con su proceso revolucionario. Se hicieron grandes preparativos, entre ellos, se le encomienda la misión de la música a un técnico de sonido residente en la cuadra, el cual estuvo todo el día en la faena de instalar los altoparlantes más grandes y ruidosos de su sistema. Una gran colección de bocinas viejas, destartaladas grabadoras de cintas, caseteras sin tapa, constituían aquella base material de entretenimiento destinada a montar la falsa. Llegó el tan ansiado momento y el estrépito comenzó, quebrando el éter los primeros acordes de la salsa cubana a altos y distorsionados decibeles. Pero para sorpresa de todos, no apareció en escena ni un alma americana. Parecía como si se los hubiera tragado la tierra. Fueron pasando las horas, el nivel de la música menguó para luego dar paso al silencio. El “enemigo” no mostraba su rostro y ya la desesperación de la aguerrida tropa comenzaba a sentirse. Designaron a alguien de vigía mientras los demás se dedicaban a hacer conjeturas sobre la rara desaparición de los huéspedes. Hubo quien dijo que lo hacían a propósito, para socavar la moral de los combatientes.

Eran ya aproximadamente las doce de la noche cuando intempestivamente, irrumpió un americano en la escena. Se dio la alarma de combate, la música comenzó a bramar y la gente se puso a bailar como movida por un resorte. El hombre, sin percatarse de todo aquel show montado exclusivamente para él, cruzó la calle rápidamente, se metió en una cafetería, compró una cerveza y salió del mismo modo inconmovible como había entrado, dejando paralizados y con el rictus de la alegría dibujada en sus rostros, a todo aquel rebaño “feliz”. Cansados y desilusionados, cada cual se marchó para su casa, ya sin hacer más observaciones sobre el extraño incidente de la desaparición de los personajes.

Serían las 8 de la mañana del día siguiente, cuando de repente, los densos acordes de un rock and roll despertaron sobresaltados al vecindario. La gente comenzó a abrir las ventanas y por más que miraron no supieron identificar la fuente exacta que emitía el sonido. Era una música muy alta y clara, que a diferencia de la puesta en la víspera, hacía gala de una extrema alta calidad. El técnico de sonido cubano y mi hermano, movidos por la curiosidad profesional, decidieron bajar a investigar de dónde provenía aquel descomunal sonido, con la convicción de que lo encontrarían rápido, pues no debía ser fácil de camuflajear al emisor por razones lógicas de tamaño. Buscaron durante un rato, más bien guiados por los oídos hasta que se acercaron a un trailer que parecía ser la fuente del sonido. Desconcertados, ya se iban a retirar cuando dieron con ello: Un baflecito, que no medía ni una cuarta de altura, arriba en la esquina del trailer, era el causante de aquella algarabía.
En los años 90's, aún no se tenía conocimiento en el país de los potentes mini-sistemas de audio.

Y así voy llegando al final de esta historia, convencido de que hay muchas más similares dondequiera que, estas hordas han tenido la oportunidad de hacer una "cruzada".
Solo una última anécdota: Durante la estancia del equipo técnico de ABC en una cuadra de nuestra ciudad, uno de los trabajadores norteamericanos había adoptado a una graciosa mascota cubana. Se trataba de un perrito callejero que merodeaba hacía algún tiempo por aquel lugar. Le faltaba una pata y tenía una mancha negra en un ojo, por lo que ellos, con su peculiar sentido del humor, le habían ceñido un pañuelo sobre la cabeza de manera que semejaba un pirata. Con el paso de los días, devino en la mascota oficial del grupo, así que llegado el momento de partir, se la llevaron consigo hacia su país.

Algunos tristes cubanos se quedaron por mucho tiempo envidiando la suerte del afortunado ser, rumiando la idea de la posibilidad de escapar en uno de esos trailers -dado el desvío de la atención de la seguridad hacia otros quehaceres-, de manera segura y confiable, hacia la Libertad.

ENTREMESES SOCIO-ECONÓMICOS

El Aedes Aegypti o Mosquitero. Así es como llama la voz popular a ese trabajador de la salud, que va de casa en casa fumigando o inspeccionando, movilizado por el gobierno en la campaña anti-dengue contra el vector, que cada cierto tiempo emprende una ofensiva contra la población cubana. (El vector, no la campaña, mal pensado lector).

Hoy tuvimos la visita del Aedes, en un chequeo de rutina dirigido a inspeccionar los depósitos de agua estancada que todo buen cubano debe tener en su morada, en aras de la supervivencia diaria.

Y como buen cubano también, gente de pueblo, nos relató, sin nosotros pedírselo que lo hiciera, un pasaje de su vida.

Empezó por decirnos, con sus palabras, que esa visita era el resultado de una oferta irrechazable, ya que el gobierno le había aumentado el salario y ahora ganaba 600 pesos al mes, por lo que era un sueldo que había que cuidar. Años antes, trabajaba en la fábrica de tabacos donde ganaba 300 pesos mensuales, pero desde que se la vendieron a los brasileños, la administración había reunido a los trabajadores diciéndoles que la Revolución estaba en peligro de extinción y había que cuidarla, por lo que los salarios de los obreros fueron rebajados a 148 pesos al mes so promesa de impartir en el futuro cursos de superación que dieran la posibilidad de restaurar dichos salarios. Como el hombre en cuestión tenía más de 35 años, no pudo acogerse a los cursos debido a la limitante de la edad que era una de las condiciones del proyecto de superación. Entonces él tomó la decisión de cambiar de empleo y he aquí a un hombre realmente feliz, ganando 23 dólares al mes.

Siempre me ha llamado la atención en todo este rollo de la despenalización del dólar estadounidense, el papel psicológico que han jugado los números históricos frente a la conversión real de valores entre divisa y moneda nacional. Es una especie de mecanismo protector inconsciente de identidad. De manera que se hace muy natural en nuestro país oir decir a un trabajador, que está satisfecho con un salario determinado (generalmente el índice de satisfacción se encuentra sobre salarios que rebasen los 300 pesos mensuales).

Infiriendo: Sobre la base de la comparación, y de una arraigada cultura que siempre situó al peso cubano como una moneda dura, el pensamiento económico del cubano trata de reivindicar, de una forma completamente onírica, el valor de su moneda. Remontémonos a la república pre-revolucionaria en que el peso con relación al dólar se mantenía en las tazas de cambio uno por uno. Y más tarde en la década de los 80’s cuando el subsidio soviético alcanzó la cifra de más de 3 millones diarios, la moneda nacional volvió a cobrar fuerza económica, equilibrando un tanto la oferta y la demanda en el mercado interno. Por lo que casi constituye un acto natural de connotación cívica que los cubanos se resignen a admitir el asesinato de una economía cuyo verdugo sea una moneda extranjera. Esta fuerte resistencia la podemos palpar en el cambio que se da lugar en el mercado negro, donde los improvisados mercaderes tratan de devaluar el valor extranjerizante. Así, si en la taza de cambio oficial un dólar vale X pesos cubanos, siempre se trata de redondearlo incidiendo en su devaluación: uno ó dos pesos menos. Y más que mecanismos infraeconómicos premeditados o acomodos de mercadeo, se trata de una reticencia psíquica a aceptar la caída de la moneda nacional, símbolo en fin, de una cultura conquistada.

Pero acabo de ser testigo de una conferencia de prensa ante la televisión del Ministro de Relaciones Exteriores con motivo del arresto de personas pertenecientes a grupos de oposición de derechos humanos, en la cual, entre otras cosas, presentó una lista en la que se testimoniaba el carácter mercenario de estos grupos al aceptar la ayuda y dinero en efectivo de un país enemigo: Los Estados Unidos. Y resulta éticamente inaceptable y socava toda la lógica y la realidad de las circunstancias en que vivimos, el burdo análisis que hizo sobre la entrega a uno de los miembros de la oposición de 30 dólares en efectivo.
Según el nada persuasivo diplomático, 30 dólares eran una cantidad considerable de dinero dado que la educación y la salud son gratis en el país y un cubano puede asistir al estadio para ver un juego de béisbol con solo abonar un peso cubano. Es un insulto a la inteligencia de todo un pueblo el tratar de dar la apariencia de que el ministro está tan alejado de la realidad cubana, al menos, esa fue la impresión que dejó en su auditorio televisivo.

Y sería bueno recordarle al señor ministro que efectivamente, la salud y la educación son gratis y unas de las mejores del mundo, o las mejores, pero por decreto oficial, no así por el comportamiento de la realidad. Pregúntele el compañero ministro a cualquier cubano de a pie, como él mismo clasificó al ciudadano común en su comparecencia, las tribulaciones y dificultades que tiene que enfrentar para solicitar digamos, un servicio médico en este país. Recurramos a los hechos, las matemáticas y las cifras, estas últimas de la predilección de los funcionarios del régimen:

Trámites de ingreso de un ciudadano común en una instalación hospitalaria:

(Un ejemplo tomado de la vida real)

Ciudadano X, con estado de salud aparentemente normal que repentinamente sufre un desmayo con fuertes dolores en el pecho y las zonas ganglionales.
Llegada al cuerpo de guardia del hospital Calixto García gracias a la colaboración eficaz y desinteresada de un vecino suyo que poseía auto.
Diagnóstico del médico de guardia o adivino de guardia, con la ausencia total de un chequeo elemental: Estado gripal.
Vuelta del ciudadano X a su casa sosegado quizás por la idea de que todo pudo haber sido un descenso producto de la ausencia de carbohidratos y proteínas necesarias para la vida.
Recurrencia del desmayo pocas horas después.
Acogimiento a la ayuda de un familiar, cirujano del Hospital Clínico-Quirúrgico Manuel Fajardo.
Diagnóstico preliminar después de una radiografía: Tumor en el mediastino de avanzadas proporciones.
Ingreso inmediato. (Gracias a la ayuda del galeno familiar)
Permanencia por más de una semana en el hospital. Como único tratamiento, la administración de fármacos supresores del dolor. Una laparascopía al final de la semana.
Gestión infructuosa en otros hospitales para propinar los servicios pertinentes. (TAC, biopsias, etc.) Causa: Aparatos de tomografías rotos o fuera de servicio en las demás instalaciones, solo disponible en el hospital Hermanos Ameijeiras para el país entero, exceptuando el hospital Cira García, instalación esta, dedicada al turismo de salud. Carencia de agujas finas para realizar las biopsias.
Decisión del cónyuge del paciente a trasladar a su moribundo esposo hacia “Hermanos Ameijeiras”. Varias razones:
Condiciones insanitarias de la instalación. (Manuel Fajardo).
Inadecuado servicio debido principalmente a la carencia de instrumental médico.
Pesimismo en el diagnóstico clínico. (Un médico ya da por muerto al paciente)
Existencia de un cirujano amigo en el otro hospital.
Llegada al hospital Hermanos Ameijeiras después de abordar un auto “humanitario” por el valor de cinco dólares. Unos 200 pesos cubanos según el cambio rigente en la época de los acontecimientos. (Sueldo mensual de un profesional).
Diagnóstico definitivo, pruebas y tratamiento en un lapso de poco menos de un mes. (La tomografía jamás pudo ser materializada)
Saldo general deducido de gastos por comidas (indigerible la del hospital), gestiones subderivadas por concepto de devolución de favores, regalos a los médicos y transporte: 150 dólares. (¿De dónde provienen estos dólares? ¡Vaya, eso todo el mundo lo sabe!)

Sumemos: 150 + 5 = 155.
155 x 40 = 6220 pesos cubanos (cambio rigente en la época)
6220 = un poco menos de lo devengado en 4 años de trabajo por un
trabajador cubano con sueldo promedio de 148 pesos mensuales.

Gastos estatales por concepto de hospitalización, servicios y tratamiento médicos: Alrededor de 5000 dólares (Esencialmente por los fármacos de la quimioterapia)

Edad que tenía el paciente cuando se enfermó: 31 años:

Comienzo de la edad laboral en Cuba: 18 años.

Restemos: 31 – 18 = 13 (Número fatídico)

Sueldo devengado en esos 13 años de trabajo:

Multipliquemos: 148 x 156 meses = 23088 pesos.

Dividamos: 23088 / 25 (valor promedio de la taza de cambio de la divisa) = 923.52 dólares. Entonces, un ciudadano cubano devenga como promedio en 13 años de labor apenas unos mil dólares.

Es decir, el Estado Cubano, sobre un caso particular de enfermedad de un paciente se ha ahorrado decenas de miles de dólares, inferido esto de la desproporción Kafkiana de los sueldos con relación al costo real de la vida.
Resulta al final un gran negocio esto de la salud gratis. Al final, son ellos los que nos tendrían que pagar por curarnos, deducido del robo vitalicio que mantienen sobre el ciudadano común a través de toda su vida, en que la probabilidad de enfermarse de un ser humano potencialmente sano (la mayoría) de una enfermedad costosa, ocurre de una a dos veces en la vida, además de ser este Estado el único y genuino culpable de que algunos nos enfermemos debido a las condiciones de vida infrahumanas del pueblo cubano. Nos enferman y después nos curan “gratis”. Ya vemos cuán grandes pueden ser las comillas en que puede ir encerrada esta palabra.


Abril 11, 2003

TOMORROW NEVER KNOWS

Días atrás, en una informal reunión en casa y con la atmósfera cargada de ese agradable ambiente que es el buen humor, fui repentinamente interpelado con esa risa aguantada que solo puede contener la intención de una broma: ¿Realmente aportaron algo Los Beatles? Los presentes, hartos conocedores de mi fiel y devota pasión, empezaron a intranquilizarse. Ninguno de ellos quería que la velada se echara a perder con discusiones acaloradas y aquel abandono intelectual debía seguir reinando a lo largo de toda la noche. Pero no había nada que temer de mi parte. Viniendo de quien venía la pregunta, un amigo mío, solo cabía esta respuesta: Bueno, si aportaron algo cualquiera te lo podrá decir. Y acto seguido continuó el ritmo habitual de la velada. Sin embargo, el desenfado de aquellas distracciones no pudo desprenderme ya el pensamiento que se había adherido a mi mente. Por ella pasaban impresas como secuencias fotográficas, dulces reminiscencias de la ya un tanto lejana adolescencia en que, con el ímpetu y la espontaneidad propia de la edad, solían salir en defensa de mi credo sostenidas batallas argumentales contra todo aquel que osara dudar de la originalidad de Los Beatles. Y ahora, todavía husmeando las cenizas de ese incidente y aguijoneado en lo más prudente por ese pequeño mocoso que siempre llevamos dentro, me he permitido preguntarme: ¿Estaba realmente bromeando este amigo mío? Porque ya casi al final de la década, buena parte de las nuevas generaciones y alguna que otra opinión intelectual de estos revisionistas 9O's, se mantienen militantemente escépticos sobre la autenticidad del legado Beatle, unos por desconocimiento, otros por instintiva reacción contra la tradición -quizás en este grupo están los que han hecho consigna en su mente lo obvio de esta verdad, aceptándola por inercia de la misma forma que se transmiten los genes de una generación a otra- y otros, porque han olvidado.
De cualquier manera, para unos y otros va dirigida esta ponencia, que aunque un tanto precipitada debido a su confección tardía, tendrá por objetivo centrar la atención hacia lo que constituye el verdadero tesoro de esta herencia: la obra de Los Beatles.
Siendo ésta tan vasta y teniendo en cuenta el esfuerzo colosal que implicaría enumerar todos y cada uno de los aportes hechos por cada una de sus canciones, he escogido, debido al peculiar entorno que la rodea y a la envergadura de su repercusión social, a una entre todas: Tomorrow Never Knows.
Mucho se ha dicho acerca de la subjetividad en la acción creadora; poco se sabe, sin embargo. Porque el proceso creativo está sujeto a tantas circunstancias variables como variable puede ser la mente donde se forja la creación.
Y esta canción, la canción que más aportes técnicos y artísticos había hecho hasta 1966 en el universo del rock, tenía varios ingredientes que conformaban su rica y variada receta, pero había uno que no podía faltar, el que a fin de cuentas, iba a resumir la razón de ser de su exótico menú: las drogas. Y esta había sido aliñada con un fuerte sazonador: el LSD.


La más joven sociedad inglesa, caracterizada por la ingenuidad y el énfasis sobre lo informal durante el pico del Pop de los años 1965-1966, estaba muy lejos de sospechar la magnitud que alcanzaría el movimiento cultural que se estaba gestando al otro lado del Atlántico. Impulsado por la generación Beat de la década del cincuenta, este movimiento devino en contracultura la cual, en abierta oposición al establishment anidó en California, con especial concentración en San Francisco. Aunque traducida en textos de liberación sexual y cimentada por ideas religiosas importadas de Oriente, la espina dorsal de esta contracultura eran las drogas y una sobre todo: el LSD.
Sintetizada en 1938 por un químico suizo buscando una cura para la migraña, el LSD era un poderoso alucinógeno cuya función era disminuir temporalmente la capacidad perceptiva del cerebro, dejando al sujeto en un estado primario de neurótica irresponsabilidad. La droga, muy fuerte, hacía perder toda conciencia del ego.
El LSD llega a la atención de la clase media norteamericana en 1966, alistada por el Dr. Timothy Leary a la ya existente farmacia contracultural de la marihuana y en su "legislatura de estado", proclamaba que todo norteamericano sano de más de 14 años de edad debía dar al menos un "viaje" a través del ácido para poder percibir el "Salvajismo de la Maquinaria Norteamericana", ya que según sus filósofos, todos los problemas y divisiones de este mundo no tenían un origen material sino perceptivo, tornándose el culto al ácido ahora en un intento masivo de trascender el Ser en ausencia de Dios. "Not Got, but the Void" (No Dios, sino el Vacío).
La resultante contracultura del ácido engendró entonces uno de los productos que caracterizaron la escena americana: "La Experiencia Psicodélica", un manual para la expansión mental escrito por dos renegados psicólogos de Harvard: el anteriormente mencionado Timothy Leary y Richard Alpert, donde, bajo el camuflaje de la religión (sincretismo de Catolicismo e Islamismo), se trataba de dar al impredecible "viaje ácido" un ajuste químico-sacramental. Para esto, Leary y Alpert seleccionaron el "Libro Tibetano de los Muertos", un antiguo tomo escrito para ser susurrado a los difuntos y conducirlos a través de estados de ilusión, que de acuerdo al Budismo Tibetano, los llevaban a la reencarnación.
Esta sin embargo, no era la única prescripción que ofrecía. La contracultura incluía opinión política y su Nueva Izquierda Americana proponía una ruta alternativa: un rearme neo-socialista moral, cruzada destinada a desacreditar al sistema, más específicamente en la guerra de Viet-Nam.


Así las cosas, mientras progresaban los sonambulísticos sueños de esta media drogada vanguardia social, a unos miles de kilómetros al Este, éste fenómeno había encontrado un abierto receptor: John Lennon, que a modo de transcultura pudo absorber la esencia político-cultural del elixir, devolviéndola a Occidente en calidad de producto artístico, dando lugar a la llamada segunda revolución pop de los 6O's: el "arte psicodélico".
Porque, lejos de lo que se tiende a pensar, no fue el Sgt. Pepper de l967 quien dio comienzo a esta etapa en la música pop. Esto sucedería un año antes, con la salida al mercado del álbum Revolver y su más sorprendente track: Tomorrow Never Knows, y había tenido su temprana génesis en Agosto de 1965, cuando Lennon y Harrison conocieron el LSD a través de un amigo dentista, sin sospechar que estaban tomando una droga. ¡Mil novecientos sesenta y cinco!, cuando aun el fenómeno no había trascendido a la cultura inglesa y los hippies, producto final de éste, no se habían declarado movimiento, el 15 de Enero de 1966 en el Festival de San Francisco.
La influencia de las drogas está claramente visible en canciones de John Lennon como Strawberry Fields Forever, Lucy in the Sky with Diamonds, A Day in the Life o I am the Walrus, pero donde se hace más evidente es en Tomorrow Never Knows.
John Lennon, tomó LSD por tercera vez en enero de 1966. Tratando de explorar su espacio interior y dar un buen "viaje" a través del ácido, usó las instrucciones dadas en el manual "La Experiencia Psicodélica", leyendo sus parafrases del "Libro Tibetano de los Muertos", grabándolas con su voz y reproduciéndolas mientras la droga tomaba efecto. El resultado fue espectacular e inmediatamente intentó capturar esto en una canción, tomando muchas de sus líneas del texto de Leary y Alpert: "Extiende todos tus pensamientos y entrégalos al Vacío". Bajo el título eventual de "The Void",
(El Vacío), la canción fue la primera en grabarse para Revolver en los días 6, 7 y 22 de abril de 1966, introduciendo la revolución psicodélica de Leary en la juventud del mundo occidental, llegando a ser una de las grabaciones de Los Beatles de más influencia social hasta la fecha.
Fiel reflejo de su sedentaria e irónica personalidad, Tomorrow Never Knows sigue las acostumbradas pautas lennonianas, tendiendo a moverse tan poco como le es posible entre las líneas del pentagrama, estando en la horizontalidad de la melodía que ondula suavemente a través de su melodía, el secreto de su hechizo. Sus cadenas de repetidas notas y la cadencia de su aire contrasta fuertemente con el sorprendente ritmo que proporciona la batería, obvia influencia de la música hindú; aunque ya había un precedente en el patrón rítmico: Ticket to Ride. (ambos figurados rítmicos fueron sugeridos por Paul Mc Cartney).
Es de notar como Los Beatles, pese a las avanzadas técnicas de los estudios de Los Angeles donde grababan bandas como los Rolling Stones, prefirieron el íntimo y confortable Abbey Road quizás por el clima de familiaridad hogareña que este les brindaba, amén de su ingenioso factor humano que hacía crear las más admirables invenciones que se podían esperar, a despecho de su modesta tecnología.
George Martin y sus ingenieros desarrollaron un novedoso y amplio espectro sonoro logrando lo que no habían podido sus colegas norteamericanos, disponiendo de más avanzadas tecnologías. Baste solamente enfrentar el sonido de Los Beatles y los Rolling Stones en cualquiera de sus álbumes. Esto habla por sí solo.
Por esta fecha, los estudios de América estaban enfrascados en la búsqueda de un nuevo sonido para la batería. Este sonido fue descubierto en Abbey Road: La orgánica interpretación de Ringo sobre los tom-toms de la batería para Tomorrow Never Knows. Apagados, compresionados y grabados con eco masivo, creaban la imagen de una tabla cósmica tocada por una deidad Védica.
(demo 1). Esto solo fue el comienzo de una producción la cual, en términos de innovación textural, es para el pop, lo que la Sinfonía Fantástica de Berlioz fue para el siglo XIX.
El 6 de abril, el grupo continúa su infatigable camino hacia el futuro grabando los tape-loops en sus propias casas. El tape-loop -sonidos grabados y editados con el fin de crear una señal cíclica-, es aquí una mezcla de efectos de sonido de estudio con el idioma "arte de ruidos", conocido como Música Concreta". En la música pop, todavía no había sido concebido esto y los tape-loops creados por Los Beatles para Tomorrow Never Knows eran especialmente extraordinarios. Las distorsiones, los sonidos no temperados, eran las nuevas fórmulas de sus creativos laboratorios, que desechando el oficio académico, tomaban sus propios procedimientos.
Los efectos fueron cinco en total:
1- Efecto de voces de indios (en realidad, Paul riendo), hecho como la mayoría, por superposición y aceleración. (demo 2)
2- Un acorde orquestal en Si bemol mayor. (demo 3)
3- Un Mellotron tocado en posición de flauta. (demo 3)
4- Otro Mellotron oscilando en 6/8 de Si bemol a Do en posición de cuerdas.
(demo 5)
5- Una frase de citara en escala ascendente grabada con sobresaturación y aceleración. (demo 6)
Este último es el más notable de todos, el cual forma los primeros 4 compases del instrumental central y después domina el resto del track. La segunda parte del instrumental consiste en el solo de guitarra de Paul Mc Cartney para Taxman, transportado un tono hacia abajo, editado y reproducido al revés. (demo 7)
Los sonidos logrados con el Mellotron también fueron muy interesantes. Aunque ya había sido utilizado este equipo por otros músicos -The Moody Blues-, el uso conceptual que le dieron a éste y su posterior ecualización y mezcla, hizo que sonara diferente, con un sonido similar al de un sintetizador. Este teclado, inventado por una firma de Birmingham en 1963, fue el verdadero antepasado de los modernos sintetizadores y fue John Lennon quien compró el primer Mellotron que se vendió.
Aun más; el track de la voz de Lennon, no tenía precedentes. Durante la primera mitad de la canción, ésta fue pasada a través de una nueva invención Abbey Road: el ADT (Automatic Double Traking) o Doble Pista Automática.
(demo 8)
Los Beatles utilizaban mucho el recurso de grabar la misma voz dos veces en pistas diferentes para de esta forma darle a sus canciones una mayor fuerza interpretativa, produciéndose al mismo tiempo, un agradable efecto de delay natural. Los ingenieros de Abbey Road para facilitar el trabajo, desarrollaron esta técnica, hoy en día, standard en todos los estudios de grabación. De esta forma, cantando una sola vez, el intérprete podía obtener su otra pista vocal, con un desfase de cinco partes de un segundo.
Para la segunda mitad de la canción, Lennon quería que su voz sonara como Dalai Lama y mil monjes tibetanos cantando sobre la cima de una montaña. George Martin, a quien le gustaban los retos, resolvió esto enviando la voz del track a través del sistema de bocinas giratorias en el Leslie Cabinet de un órgano Hammond (un efecto que está entre el "chorus" y el "tremolo" actual). Para lograr esto, los técnicos tuvieron que alterar el circuito interno del equipo. (demo 9)
Aunque el efecto fue espantadizo -mas o menos lo que quería el autor-, Lennon permaneció insatisfecho, deseando que en vez de esto, los monjes hubieran sido contratados. Así, la voz pasó a ser un instrumento más, relegando el texto a segundo plano y destacando solo la forma. La música por su parte, llegaba a ser el vehículo apropiado para el pensamiento y el sentimiento. Los Beatles y su desprejuiciado productor, una vez más rompían con todo lo establecido hasta entonces en el lenguaje musical.
Otros detalles pueden apreciarse si se escucha con atención: La frase final del solo de citara, que no parece pertenecer a éste debido al cambio en su dinámica, es enviado sutilmente desde el centro hacia la izquierda en el espectro estéreo de la grabación, conceptualizando el trabajo musical de la misma forma que harían agrupaciones como Pink Floyd en la década del 7O. Paso a paso, el hecho técnico de grabar una canción, se estaba convirtiendo en tecno-arte.
Hay un detalle muy interesante: la nítida presencia de un feedback escapado del Leslie Cabinet cuando Lennon filtraba su voz. El solo hecho de su primer plano hace pensar que fue un error consentido. La prueba de ello es que fue asignado al canal derecho en la mezcla final. En la música posterior del grupo, esta conceptualización del error fue casi una regla y una grabación podía tener "impurezas" sin afectar por esto su calidad artística. Los Beatles demostraban al mundo que podían o querían equivocarse, pero el error lo convertían en arte.
Y por último, con su fade-out a piano estilo Goons -única contribución musical de Martin-, Tomorrow Never Knows se va, en una mezcla de anarquía y temor, con sus tape-loops alternándose arbitrariamente en patrones casuales cíclicos. (demo 1O)
Tomorrow Never Knows no fue solo el resumen sonoro de la primera mitad de los 6O's. Según los expertos, este sonido hubiera tardado ¡una década! en aparecer en el ámbito musical. Su misión y la del adelantado Revolver fue sentar las bases para lo que sería el sonido del pop o rock -como se le prefiera llamar-, en la década del 7O.
Y Los Beatles, concientes o no de lo que estaban creando, ya no tenían otra cosa que hacer que no fuera dedicarse a la perfección de su creación, que alcanzó su más alto grado de refinamiento en el increíble Sergeant Pepper's Lonely Hearts Club Band, un año más tarde.
Dicen que la mayoría de los genios de este mundo llegan a sus descubrimientos de forma casual. En cambio, Los Beatles de Revolver se habían propuesto firmemente no volver a reproducir en estudio su viejo sonido, y el hecho de que los 14 tracks de Revolver fueran difundidos por la radio en dos o tres ocasiones en el mes de julio, como anticipación de lo que sería la nueva y radical fase en las grabaciones del grupo -con Tomorrow Never Knows aguantada hasta el final y puesta solo unos días antes del lanzamiento del álbum-, es una prueba de que Los Beatles sabían que estaban iniciando una segunda revolución pop, que arrasaría con algunos de los rivales existentes e inspiraría a muchos otros, dejándolos a todos atrás.
Tomorrow Never Knows, es la canción beatle alegórica al ácido por excelencia. Las drogas, a pesar de constituir un pasaje oscuro en la vida de Los Beatles, generaron todo un caudal de nuevas ideas y auténticas pretensiones, tanto en ellos, como en muchos otros artistas de la vanguardia pop, a costa de quien las padeció plenamente.
John Lennon estuvo atrapado en las redes del ácido por más de dos años y solo su obstinada personalidad y fuerte complexión física, hicieron que saliera ileso de éste. Convencido al principio de que su uso le proporcionaría una mejoría espiritual, terminó agradeciendo el haber escapado de sus garras. Muchos no lo lograron.
Y volviendo a lo que me hizo escribir todo esto, creo que ahora, calmadamente, le pudiera responder a mi amigo que Los Beatles sí aportaron algo -al menos en esta canción-, a la música universal. Esto, sin detenerme en las demás, porque entonces me atrevería a afirmarlo -a risa contenida-, en el irreverente modo de un sentencioso refrán: "No dejaron nada para nadie".

Carlos Cobas.


(Ponencia realizada para el II Coloquio Internacional sobre la Trascendencia de Los Beatles en el Centro de Prensa Internacional, 23 y O, Vedado, del 28 al 3O de Noviembre de 1997).

Saturday, April 10, 2010

LA GUERRA, ¿UN ABSURDO?

Si Ud. redimensiona la guerra a una escala personal, es decir, a una discusión o riña entre dos personas, se dará cuenta de que la naturaleza de ambos actos es exactamente la misma. Porque estaremos observando dos hechos idénticos, solo que el primero es universal y el segundo particular. Es simple. Una guerra no es más que el afán de un grupo, etnia o nación, de hacer prevalecer sus intereses sobre sus contrarios, como pasa entre dos individuos en disputa, pero con la diferencia de que para la guerra hay un favorable ajuste de las leyes de la sociedad, que por lo demás, son completamente móviles, aunque en períodos relativamente largos de la historia. Estos ajustes sociales, en los que van estrechamente tomados de las manos la política y la jurisdicción, se hacen de manera que parezcan lógicas las razones y circunstancias que, vistas desde un plano singular, carecerían completamente de fundamento. Dicho de otra manera, si en una querella personal un individuo agrede a otro y le da muerte, este hecho es considerado un crimen por esa sociedad que legaliza la guerra, en donde el mismo individuo puede darle muerte al otro, considerándose un deber y hasta un acto de patriotismo. La razón de ser de esta lógica se apoya en la masividad del hecho en sí. Situaciones tan aparentemente absurdas como las que acabamos de exponer, han hecho posible impensables combinaciones del crimen autorizado o derecho al crimen, perfeccionándose con el tiempo el arte de matar. Pero el terrorismo es considerado crimen, masivo o no. ¿Y por qué? Porque se fragua en tiempos de paz, en que ninguna de las naciones u organizaciones civiles implicadas se han declarado la guerra. Para que el terrorismo deje de ser un acto criminal es absolutamente necesaria una contienda a gran escala nacional o internacional, previa diplomacia frustrada. Solo que los términos están drásticamente distorsionados en cuanto a su significación real, ya que siguiendo la lógica, una guerra debería ser bautizada como macro-terrorismo y en cambio, se le da el austero nombre de Guerra. El honor, la dignidad y el decoro, son palabras que vienen a apoyar el derecho a la masacre de que todos podemos disfrutar en algún momento determinado de la historia, no así de la vida. De esta manera, en una lucha a muerte entre dos individuos en tiempos de paz, no cuentan el honor y la dignidad individual. Para que gane algún valor ético, el hecho ha de ser colectivo y un acto de violencia pasará a ser visto como algo natural por las sociedades -como lo es el amor al prójimo por ejemplo-, solo y cuando este cobra dimensiones de masacre. El duelo legal entre dos personas, instituido por algunas sociedades en un determinado momento de la historia humana, ha sido una forma de tratar de rellenar el absurdo de lógica. Pero ni hay tal absurdo, ni tal lógica.

Se ha dicho que estamos programados genéticamente para matar y sobre este punto nos pudiéramos detener un momento. El hecho caótico y casual de que seamos animales racionales hace que la interrelación entre los seres humanos se complique un tanto más de lo que pudiera resultar muy natural entre los animales u organismos más simples. Hay conductas asesinas en muchas especies irracionales desde los seres unicelulares hasta los mamíferos. Pero a nadie se le ha ocurrido llamar asesino a un macrófago en un acto aislado de devorar a una bacteria. Si fueran seres racionales -tanto la bacteria como el macrófago-, dos formas de la conciencia de estos, la política y la jurisdicción, vendrían a ser los medios por el cual se servirían ambos para recriminarse dicha conducta. Desde la óptica del micro-macro mundo de los unicelulares, el individuo que hospeda a estos, pierde su condición de anfitrión y deviene en ambiente o hábitat, como se le quiera llamar. Si un grupo de bacterias ataca a un hospedero determinado digamos, a un hombre, se podría pensar que esto, a todas luces, es un acto de agresión y los anticuerpos de dicho hospedero tienen todo el derecho legal de defenderse y engullir a las bacterias. Pero sucede que la bacteria no es consciente de estar atacando a un organismo con integridad individual; ella solo está reclamando un espacio vital. Este hecho es independiente de si se es racional o no, ya que en la escala evolutiva en que se encuentra la bacteria con relación a su anfitrión, no es capaz de divisar claramente su entorno, dadas las dimensiones infinitas de sus contornos. Pero cualquiera puede entonces pensar: el macrófago y la bacteria son individualidades luchando cada una por prevalecer. ¿Y cuando una célula ataca a otra porque la agredida ha dejado de cumplir alguna función vital? Se dice entonces que es porque están genéticamente programadas para asegurar la conservación de su especie, que es lo mismo que conservar la integridad de su huésped al que no percibe.
He aquí un grave problema filosófico. Nadie puede asegurar que un organismo celular no sea inteligente y no precisamente hay que remitirse al concepto de la inteligencia humana. Saliéndonos entonces del microscopio y volviendo a nuestra dimensión real, podríamos casi suponer que la condición del absurdo puede ser discutida cuando se afirma que la guerra es una barbarie y un rezago del pensamiento primitivo. Las catástrofes naturales han cobrado más vidas humanas que las guerras libradas por esta especie entre sí y a nadie se le ocurriría decirle a Mamá Natura asesina ó terrorista.
¿Pudiéramos concluir entonces que las guerras, como las pandemias, son necesarias para un entorno cada vez más poblado que trata de equilibrar sus elementos? Y la única razón de la lógica humana en este sentido, sería condenar la guerra individual o asesinato, ya que este, dada su nulidad, no aporta nada a las leyes cíclicas universales.